Inglaterra será sometida a un tercer confinamiento total, incluido el cierre de escuelas, anunció el lunes el primer ministro Boris Johnson, después que Escocia hiciera lo propio, dejando al Reino Unido con la única esperanza de la vacuna AstraZeneca/Oxford que comenzó a inyectar.

Con más de 75,400 muertes, el Reino Unido es uno de los países de Europa más castigados por el coronavirus y se enfrenta a otra ola imparable de contagios desde el descubrimiento en diciembre de una nueva cepa mucho más transmisible.

Tenemos que hacer más, juntos, para poner esta nueva variante bajo control mientras distribuimos nuestras vacunas”, afirmó Johnson en un breve y solemne mensaje a la nación retransmitido en la hora de mayor audiencia nocturna. “Por lo tanto, debemos entrar en un confinamiento nacional lo suficientemente duro para contener esta cepa”, agregó.

“Los hospitales están bajo más presión que en ningún momento desde el comienzo de la pandemia”, dijo Johnson en un discurso a la nación, en el que instó a todos los ciudadanos a no salir de sus hogares salvo por algún motivo esencial.

Johnson remarcó que la nueva variante -entre un 50 y un 70 % más contagiosa- se está propagando “de manera frustrante y alarmante”.

Para ilustrar la situación, reveló que el número de hospitalizados actualmente por la covid es “un 40 % más alto que en el pico de la primera ola” en abril.