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A 27 años de la muerte de Kurt Cobain: así fue la carta de despedida del líder de Nirvana

5 abril, 2021

El 5 de abril de 1994, Kurt Cobain eligió quitarse la vida o al menos esa fue la versión pública. Lo encontraron tres días después del suicidio, un electricista que trabajaba en su casa, pese a que era buscado por decenas de personas. 

Cobain, el líder de la banda Nirvana, cuentas sus allegados que de tuvo una buena infancia, llena de buenos recuerdos. Nació un 20 de febrero de 1967 en la ciudad estadounidense de Aberdeen, Washington y dicen que le gustaba de ser el centro de atención en las reuniones familiares.

Casado con Courtney Love y padre de Frances Bean Cobain, quién nació en agosto de 1992, aseguran que el famoso cantante no estaba bien de salud por esas fechas.

Cobain para entonces sufría una serie de afecciones físicas y psicológicas.

En esa época también Nirvana acababa de lanzar Nevermind” (1991), uno de los discos más emblemático del “grunge” que cambiaría la historia de la música y marcaría el camino para cientos de artistas en la década del 90.

Desde chico tenía bronquitis crónica y escoliosis leve. Con el transcurso de los años, apareció un difícil dolor estomacal que nunca fue diagnosticado y que quizás influyó en que Cobain se volcara a la heroína. Hacia el final de sus días, muchos hablaban de un diagnóstico de depresión.

Lo encontraron el 8 de abril en un invernadero que había sobre el garaje de su casa. El equipo forense determinó que había fallecido el 5 de abril producto de un disparo en su cabeza.

En su sangre se encontró heroína y Valium. Kurt Cobain había dejado una nota de suicidio y también su billetera visible para que se lo pudiera reconocer. Así es como fue identificado por sus huellas digitales.

La última carta

“Para Boddah: 

Hablo con la lengua de un estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería ser muy fácil de entender. 

Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk rock a lo largo del tiempo, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto. Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni al escuchar ni al crear música, ni tampoco escribiéndola. Me siento culpable por estas palabras.

Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mí no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury , a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo admiro y envidio muchísimo. El hecho es que no puedo engañarte, ni a ti ni a nadie. Simplemente, no sería justo ni para tí ni para mí. Fingir que estoy divirtiéndome al 100% sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar mi horario antes de subir al escenario. Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, Dios, cree en mi, pero no es suficiente). Soy consciente de que yo, nosotros, hemos influído y gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sensible. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño.

En nuestras tres últimas giras he apreciado mucho más a todo la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la ellos. Hay bien en todos nosotros y pienso que simplemente amo demasiado a la gente, tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! 

Tengo una esposa divina que suda ambición y empatía, y una hija que me recuerda mucho como había sido yo de pequeño, llena de amor y alegría, y besa a cada persona que conoce porque el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Y eso me asusta tanto que casi no puedo funcionar. No soporto la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo.

Lo tengo todo, todo, y estoy agradecido, pero desde los siete años odio a los humanos, en general. Sólo porque hacen parecer fácil que la gente pueda relacionarse y comprenderse a través de la empatía. Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. 

Gracias a todos desde mi pozo en llamas, desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo, por sus cartas y su interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión, y recordad que es mejor quemarse que apagarse.

Paz, amor, empatía.

Kurt Cobain.

Frances y Courtney, estaré con ustedes. Por favor, sigue adelante, Courtney, por Frances. Por su vida, que será mucho más feliz sin mi.

LAS AMO. LAS AMO.

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