Memorautas | El día que Metallica rechazó colaborar en Kill Bill de Quentin Tarantino

Memorautas | El día que Metallica rechazó colaborar en Kill Bill de Quentin Tarantino

Imagina que dos figuras representativas de distintos polos artísticos se encuentran, tienen la posibilidad de colaborar y uno de ellos desiste y nos deja sin presenciar algo que pudo ser todavía más increíble que sus logros particulares.

En ocasiones supera expectativas. En su momento sucedió con Andy Warhol y su intervención en varias vertientes de la cultura mainstream.

Dejó de suceder cuando se elaboraba un disco que, si bien no era de disciplinas diferentes, sí se presumía que sería épico. Una colaboración entre dos cosmos del rock argentino: Spinetta y Charly.

Y se quedó en “veremos“, por ejemplo, cuando la famosa banda estadounidense Metallica rechazo una colaboración en una de las películas más emblemáticas de Tarantino: Kill Bill.

Donde todo comenzó…

Resulta que un buen día, el baterista y co-compositor del estruendoso ‘Master Of Puppets‘ se sentó un día cualquiera con Quentin.
Así, tan quitado de la pena, como dando una caminata.
Así, como suele ser pan de cada día de toda la élite artística.

Ulrich y Tarantino se encontraron en una cena y éste último, le obsequió a Lars el libreto de Kill Bill, Vol. 1, en la escena de la pelea de “Black Mamba” con los “Crazy 88’s”.

La cosa sería así: Metallica solo tendría que despojarse del desagradable fantasma de la envidia y la soberbia que por ratos los persiguió, y prestarle a Quentin los temas ‘Enter Sandman‘ y ‘Sad But True‘.

Comenta el mismo Lars:

Los puños impactarían los rostros en los acentos [de la música]. Las patadas coincidirían con el sonido de los platillos. Todos los cuerpos volarían con el ritmo de la música”.

Pero ¡Oh sorpresa!

A pesar de ser un asiduo seguidor del séptimo arte, Ulrich se decantó por decirle NO a Tarantino.
Digo, no es como que debamos sobrevalorar todo en la vida, pero este tipo de negativas dejan secuelas, aún si tienes un proyecto de alcance mundial.

Tal vez, de una forma extraña; como una suerte de presagio, eso explicaría los rotundos fracasos de la intervención Metallistica en la pantalla grande.
Y probablemente Lars lo sabe bastante bien.

Me di cuenta de que casi todo el guión estaba escrito en un lenguaje fuera de mis capacidades de entendimiento. Simplemente no pude abrir mi cerrada mente danesa.
Celebro sus películas, lo amo como persona, pero después de 180 páginas, me sentí muy desconcertado y poco cómodo por no entender [el guión]

Como terminó:

A la fecha no existe una postura de Tarantino al respecto, sino la que todos vimos en la banda sonora de Kill Bill… y la frase de aquí arribita.

Respecto a Lars, considera que su negativa fue “error más grande desde el departamento creativo de Metallica”.
¡Y cómo no!

Cuán desafortunado debe ser uno, para que ese orgullo de onvre le haga perder oportunidades grandes.

Entiéndase como orgullo de onvre, el actuar tan irracional en el que se ve envuelto un tipo cualquiera al saberse inútil en algo.

Porque, ¡dios mío!

El hombre debe ser todopoderoso y si existe algo que sale de su control, es mejor mantener distancia, en aras de no ser criticado por quienes sí dominan el tema.
No vaya a ser que, cuando aceptemos nuestra incompetencia, se nos caiga la bolsa marrón, estandarte de la disque hombría.

Pero, en fin.
Eran otros tiempos.

@Sealtiel Lindero

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